En este show, a través de monólogos, canciones y videoclips, Dalia se ríe y padece del acelere en el que vivimos, habla de esa lista interminable de cosas para hacer, de la culpa, de la relación con nuestro cuerpo, del vínculo intenso, complejo y demencial con su madre y con su hija, de aquello que la hace sufrir, y también de lo que le da alegría.